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Lentes rígidas: Las lentes rígidas están prácticamente en desuso ya que las han sustituido las semirígidas y no poseen ninguna ventaja sobre éstas. Lentes semirígidas o gas permeables: Estas lentes proporcionan un óptima visión y una mínima interferencia con el metabolismo ocular, ya que permiten una perfecta oxigenación de la córnea. Su limpieza es bastante simple y están fabricadas en materiales fáciles de limpiar que no acumulan depósitos. Los usuarios generalmente pueden usarlas durante toda su vida sin que aparezcan los problemas típicos de sequedad ni de CPG y además no hay que desecharlas. Sin embargo, no son las preferidas por los usuarios ¿Porqué? La respuesta es muy sencilla: Son muy molestas al principio en comparación con las lentes blandas que casi ni se notan, ese motivo unido a que las pruebas de adaptación son mas largas y molestas hace que se adapten muchísimo mas las blandas. Sin embargo, se puede decir que las semirígidas son mucho mejores una vez que el usuario se ha hecho a ellas. El usuario de semirígidas nunca se pasará a blandas, pero si ocurre lo contrario.
Lente semirígida correctamente adaptada con colorante de contraste.
Lentes blandas: Son las más usadas y populares ya que se adaptan prácticamente en 20 minutos, no "se sienten" ni se notan y no saltan del ojo, lo que representa una gran ventaja para la práctica de deportes, juegos, bailes, etc.. Las lentes blandas desechables de usar y tirar, son dentro de las blandas las mejores en cuanto a higiene ocular, horas de uso, simplicidad de limpieza y precio. Pueden ser de uso diario, semanal, mensual o trimestral. Sin embargo es importante tener siempre presente las normas indicadas en la sección de normas de uso y las revisiones periódicas para evitar el rechazo que puede producirse a la larga.
Lente blanda de hidrogel justo antes de colocarla.
RECUERDE: Su Óptico-optometrista es quien le aconsejará las lentes más adecuadas en cada caso y quien le dará todas las instrucciones de uso y de mantenimiento de las mismas.
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